Hay una pregunta que mucha gente evita hacerse porque parece complicada, pero que en realidad tiene respuestas bastante claras: ¿dónde conviene guardar el dinero que no vas a gastar este mes? No estamos hablando de inversiones sofisticadas ni de bolsa de valores. Hablamos del fondo de emergencias, del ahorro para las vacaciones, o simplemente de lo que sobra después de pagar los gastos fijos.

En México hoy tienes más opciones que nunca, pero también más confusión que nunca. Fintechs que prometen 15% anual, CETES que siguen bajando y bancos tradicionales que siguen pagando casi nada. Aquí vamos a ordenar todo eso con datos reales, sin letra chica y sin sesgos hacia ningún producto.

Primero lo básico: la inflación es el piso mínimo que tienes que superar

Cualquier lugar donde guardes tu dinero debería pagarte más que la inflación. De lo contrario, estás perdiendo poder adquisitivo aunque el número en tu cuenta sea el mismo. La inflación anual en México se ubica actualmente en 4.63% según el INEGI. Eso significa que si tu cuenta de ahorro paga menos que eso, tu dinero vale menos en términos reales cada mes que pasa.

Con ese dato en mente, ya puedes descartar de entrada una opción que mucha gente usa por inercia: la cuenta de ahorro de un banco grande. La Meta Ahorro de BBVA paga 2.70% anual. Scotiabank anda entre 3% y 4%. HSBC ronda el 3%. Ninguna supera la inflación actual. Guardar dinero ahí no es "estar seguro", es perder lento.

CETES: siguen siendo útiles, pero ya no son lo que eran

Durante 2022 y 2023, cuando Banxico subió agresivamente su tasa de referencia para combatir la inflación, los CETES llegaron a pagar más del 11% anual. Mucha gente los descubrió en esa época a través de Cetesdirecto y los convirtió en su instrumento favorito. El panorama cambió.

Tras varios recortes consecutivos, Banxico ubicó su tasa de referencia en 6.75% en marzo. Los CETES reflejan eso directamente. Los rendimientos por plazo quedaron así en la última subasta: el papel a 28 días paga 6.64%, el de 91 días ronda el 7.1%, el de 182 días alrededor de 7.28%, y el de 2 años —el plazo más largo disponible— ofrece 8.57%.

Si le quitas la inflación de 4.63%, el rendimiento real del CETE a 28 días es de apenas 2.01 puntos porcentuales. No es malo, pero hay que sumarle otro factor que cambió este año: el ISR sobre rendimientos subió de 0.50% a 0.90% anual sobre el capital invertido. Esa retención reduce la ganancia neta de manera más notoria que antes.

Dicho todo eso, los CETES siguen siendo una opción válida con tres ventajas claras: están respaldados por el gobierno federal, puedes invertir desde 100 pesos a través de Cetesdirecto sin comisiones, y los plazos más largos —especialmente el de 2 años al 8.57%— siguen siendo competitivos frente a la inflación. El truco está en usarlos para dinero que no vas a necesitar pronto.

Las cuentas digitales: rendimientos altos, pero con condiciones que hay que leer bien

Aquí es donde las cosas se ponen interesantes y donde también hay más confusión. Varias fintechs y bancos digitales están ofreciendo tasas que superan con creces a los CETES, pero casi siempre hay condiciones que limitan ese rendimiento.

Revolut, que arrancó operaciones en México con licencia bancaria propia, ofrece hasta 15% anual, pero ese rendimiento aplica solo para los primeros 25,000 pesos. Ualá, respaldada por ABC Capital, también anuncia 15% con condiciones similares. DiDi Cuenta llega al mismo número pero solo para los primeros 10,000 pesos. Nu ofrece hasta 13% topado a 25,000 pesos, con la condición de haber usado al menos una vez su tarjeta de crédito o débito ese mes.

Mercado Pago entra en el mismo rango, con rendimientos cercanos al 13%, y tiene la ventaja de que si ya usas Mercado Libre para compras en línea, el dinero rinde mientras esperas gastarlo. Mifel Digital ofrece 10% sin tope de saldo, lo que la hace especialmente atractiva para montos más grandes. Stori Cuenta+ paga 7.25% anual desde 30 pesos también sin monto máximo —no es la tasa más alta, pero sin límite de saldo es una opción más estable si acumulas más de 25,000 pesos.

Hey Banco tiene una propuesta más escalonada: en su modalidad básica el rendimiento es de 4% a 4.5%, pero si llegas al nivel Fan (pagando una membresía de 50 pesos al mes) o al nivel Hey Pro (haciendo 6 compras con su tarjeta en un mes), las tasas suben hasta 8.15% y 10.5% respectivamente. Para quienes ya la usan como banco principal y hacen transacciones frecuentes, esos niveles son alcanzables sin mayor esfuerzo.

El detalle que muchos ignoran: IPAB vs Prosofipo

Antes de dejarte llevar por la tasa más alta, hay un dato de seguridad que importa. Las instituciones con licencia bancaria completa —como BBVA, Hey Banco, Mifel, Revolut o Nu— están protegidas por el IPAB, que garantiza tus depósitos hasta 400,000 UDIS, equivalentes a aproximadamente 3.5 millones de pesos.

Algunas fintechs que operan como Sofipos están protegidas por Prosofipo, que tiene una cobertura significativamente menor. Antes de abrir una cuenta en cualquier plataforma que no conozcas bien, vale la pena confirmar bajo qué esquema regulatorio opera y cuál es el límite de protección.

¿Qué conviene según tu situación?

Si tienes un fondo de emergencias que necesitas disponible en cualquier momento, las cuentas digitales de Nu, Mercado Pago o Mifel son probablemente la opción más práctica. El rendimiento llega directo a tu saldo cada día, puedes retirarlo cuando quieras y no tienes que hacer ningún movimiento activo.

Si tienes dinero que sabes que no vas a tocar por un año o más, el CETE a 364 días o a 2 años sigue siendo una opción sólida. El respaldo del gobierno federal es una garantía que ninguna fintech puede igualar, y para montos que superan los topes de las cuentas digitales, los CETES de largo plazo compiten bien en rendimiento real.

Si ya tienes una cuenta digital que usas para el día a día, revisar si tiene función de ahorro automático suele ser el camino más fácil. Hey Banco, Nu y Mercado Pago tienen esa función y la configuración toma menos de cinco minutos.

Lo que definitivamente no tiene sentido hoy es dejar el dinero parado en una cuenta de banco tradicional que paga 2.70%. No por flojera, no por desconfianza, no porque "es lo de siempre". La inflación no hace excepciones, y hay demasiadas opciones accesibles, reguladas y sin comisiones como para seguir regalándole poder adquisitivo al tiempo.