¿Qué es el interés simple y el interés compuesto?
Cuando depositamos dinero en una cuenta de ahorro o pedimos un crédito, los intereses son el precio del tiempo: lo que ganamos por prestar nuestro dinero, o lo que pagamos por usar el dinero de alguien más. Entender la diferencia entre interés simple e interés compuesto es fundamental para tomar mejores decisiones financieras en México.
Interés simple: directo y predecible
El interés simple se calcula siempre sobre el capital original, sin importar cuánto tiempo haya pasado. Si inviertes $10,000 pesos a una tasa anual del 10%, ganarás exactamente $1,000 cada año — ni más, ni menos. La fórmula es:
El interés simple es muy común en préstamos personales de corto plazo y en algunas cuentas de ahorro básicas. Su principal ventaja es la transparencia: siempre sabes exactamente cuánto pagarás o ganarás.
Interés compuesto: el efecto bola de nieve
El interés compuesto es completamente diferente: los intereses generados se suman al capital y, a partir del siguiente período, también generan intereses. Es decir, ganas intereses sobre los intereses. Albert Einstein lo llamó “la octava maravilla del mundo” — y con razón.
En México, la mayoría de los productos de inversión — como los CETES, fondos de inversión y cuentas de ahorro con rendimiento — funcionan con interés compuesto. También funciona así en sentido negativo: las deudas de tarjetas de crédito suelen capitalizarse mensualmente, lo que hace que una deuda pequeña crezca rápidamente si no se paga a tiempo.
¿Cuál conviene más?
Para el ahorro e inversión, el interés compuesto siempre es más favorable que el simple a largo plazo. La diferencia puede ser significativa: $50,000 pesos invertidos al 10% anual durante 20 años generan $100,000 con interés simple, pero más de $286,000 con capitalización mensual. El tiempo es tu aliado cuando ahorras, y tu enemigo cuando debes.
La clave está en la frecuencia de capitalización: mientras más frecuente (diaria > mensual > trimestral > anual), mayor será el rendimiento obtenido. Por eso, al comparar productos financieros en México, siempre debes preguntar con qué frecuencia se capitaliza el interés, no solo cuál es la tasa.
